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Transgénicos y orgánicos.
Nos dió la vida y como sustentarla. La naturaleza nos dió las semillas.
Los tiempos descubrieron y en nuestros días más que nunca que el
concepto de la escasez es un gran negocio.
Aún si la escasez no existe, nos convencen de ella y creemos y
compramos esa mentira.
Un ejemplo sencillo es que el petróleo está por agotarse hace ya
decenas de años. Eso sube los precios, pero en realidad no es verdad.
Cada día descubren no solo más petróleo, sino que además encuentran
energías alternativas. Estas últimas, muchas veces ocultas a la
mayoría de la población.
Con este panorama de escasez, se creó el hambre en el mundo. Tal vez
haya sido la creación del octavo día.
No hay alimentos suficientes, y pueblos enteros, países y continentes
mueren de hambre.
Africa es quizás el ejemplo más claro.
Pero esto no es la verdad.
El ser humano en su ambición hace escasear alimentos y con ello lucra.
Y si la naturaleza demuestra lo contrario, se esfuerza en contradecirla.
Inventa y crea desertización de tierras antes fértiles.
Provoca sequís e inundaciones.
Fumiga los cielos ante nuestros ojos. Ya no somos capaces de ver.
El masivo entretenimiento nos ha hecho estúpidos. Y cada día somos un
poco más estúpidos.
Ya piensan por nosotros. Y eso es control mental.
Inventan pestes, guerras, caos, divisiones, y les creemos. Lo dicen
los grandes medios y los grandes gobiernos.
También los pequeños medios y los pequeños gobiernos se han hecho
complices de esta mentira global.
Nos crean un problema para el cual ya tienen la solución.
En ese marco están los cultivos trangénicos.
En teoría acabarían con el hambre en el mundo. No lo hicieron.
No importa si llueve o no. Igual crecen.
Son fumigados con pesticidas de uso exclusivo, que casualmente también
venden los que proporcionan las semillas.
Son tóxicos clase 1. Nos envenenan.
Pero además, esas semillas transgénicas tienen patente de invención o
desarrollo.
Eso les da derecho internacionalmente a esas empresas multinacionales
a ser los dueños de la semilla.
No se puede replantar semillas de una cosecha a otra. Hay que
comprarlas otra vez, o la producción les pertenece.
Se quedan con nuestro suelo, porque esas son sus semillas.
Mañana no habrá? Serán muy costosas?
Algo así pone a un gobierno de rodillas ante una empresa, nos roba la
soberanía por la puerta trasera y nos lleva al hambre o la esclavitud.
Más que esto, esas semillas polinizan a los cultivos nativos, los
transforman en transgénicos de "su" propiedad.
Aún no es claro como nos están robando lo que de forma inalienable
nos pertenece?
Los frutos de estas semillas no contienen los nutrientes que
necesitamos, y debilitan por ende nuestro sistema inmunológico.
Nos hacen débiles, nos alejan de los demás. Nos dividen.
Hacen que seamos fácilmente dominables.
Es nuestra perdida de libertad, otorgándola a aquellos que dicen defenderla.
Otorgamos poder, dominio y regalamos nuestra soberanía como país y personas.
Entregamos nuestra libertad y nos convertimos en esclavos cada vez que
compramos frutos de origen transgénico.
Hasta cuando lo vamos a hacer?
Exijamos a quien nos provee productos orgánicos.
Exijamos a quien nos gobierna la protección que nos deben, y que jamás
olviden lo que decía el Jefe de los Orientales.
Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana.
General, en este país todavía hay gente que lo sigue. |
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